La Educación Auditiva

Blog de Educación Especial: Educación Auditiva

La Educación Auditiva – Educación Especial

Si, cronológicamente, la educación o entrenamiento auditivo interviene antes de la emisión de la palabra, se debe prestar una atención igual en la Educación Precoz, a los dos aspectos, audición – emisión.

Se debe enseñar al niño a que escuche y atienda al mundo sonoro, incluso aunque no perciba más que algún elemento muy fragmentado y poco significativo. Las informaciones que recibe del mundo sonoro son, casi siempre, ínfimas. Hay que volcarse para que no se sienta extraño respecto a lo que pueda serle accesible.

Para ello, debe utilizarse todo lo que pueda llamar su atención respecto a los fenómenos sonoros. Aquellos que le llegan espontáneamente son débiles, dispersos, modificados, por lo cual no provocan su atención.

El aprendizaje auditivo es una tarea ardua y difícil. Hay que ingeniárselas para mantener el interés del niño, quien, por lo general, no aprende a escuchar si no siente una necesidad o si el sonido no le procura interesantes informaciones en relación con su vida cotidiana.




Lograr que los fenómenos sonoros se hagan perceptibles en la Educación Auditiva

Para ello se utilizan los medios que puedan hacer perceptibles los fenómenos sonoros en relación al grado de deficiencia auditiva.

Durante la clase, y sea la sordera que sea, todo se dirigía a habituar al niño (que usa prótesis acústica) a interesarse por el mundo sonoro. Para ello se utilizan toda una serie de juguetes sonoros. El niño manifiesta reacciones de orientación y de escucha para ciertos juguetes (que no llamarían su atención si no llevase audífono). El amplificador permite conducir a una zona utilizable, los restos auditivos que él no podría utilizar espontáneamente (umbral muy pobre). Evidentemente, solo se puede amplificar aquello que existe; si el niño no presenta restos en zona de tonos agudos, ninguna amplificación podrá hacerlos resucitar. Se observa asimismo si la voz es escuchada, ya sea voz normal o fuerte. La amplificación hace que el niño preste mayor atención a los sonidos, incluso en los periodos en que el no usa amplificación. Estará más atento, progresivamente, a la presencia o ausencia de los sonidos; aprende a escuchar y, poco a poco, responde cerca de su umbral auditivo.

Más tarde, el niño utilizara amplificadores de mesa con auriculares.

Este entrenamiento auditivo se continúa en casa

Para los niños más sordos, se procura, sobre todo, que los ruidos se acompañen de vibraciones que puedan ser percibidas por el tacto; por ejemplo, un molinillo de café, aspirador, lavadora, tal vez el perro que ladra, la bocina de un coche, la voz grave, fuerte, de papá.

Para los menos sordos, se utiliza todo aquello que les es audible: el teléfono, el timbre de la puerta, el aplauso, un ruido de cacerolas o vajilla, la bocina, voces, el transistor, la televisión. Se intenta, de buenas a primeras, enseñarle un ruido que le interese asociándolo a cualquier cosa agradable.

Voz, sonido y ruido necesario para una mejor educación auditiva

En el largo programa de entrenamiento auditivo, se dan unas etapas muy importantes. Entre todos los elementos que constituyen el universo sonoro del niño, la voz humana debe ponerse de relieve de manera muy particular, y de ellos trataremos en párrafos sucesivos. A partir de algunos elementos que interesan desde un principio al niño, es necesario ensanchar su campo de experiencia auditivas echando mano de todo un muestrario de objetos sonoros: sifletes, carracas, campanas, juguetes de caucho, que hagan ruido; tamboriles, trompetas, juguetes que imitan el mugido de la vaca en el interior de una caja, etc.

Ausencia de ruido en la educación Auditiva

En los sucesos de la vida diaria, el adulto debe recalcar muy claramente las reacciones visibles, consecuencia de que el niño entiende alguna cosa.

Toda su actitud debe invitar al niño a escuchar al adulto. Cuando suene el teléfono, el adulto retendrá algunos segundos la llamada antes de descolar. Para que el niño perciba; se descuelga el aparato y el niño prestara mucha atención, el timbre ha cesado.

El niño aprende a diferenciar: hay un ruido, no hay ruido. Se le enseña también la presencia y ausencia del ruido a través de unos objetos: el tamboril, las campanas, el transistor, etc.

Discriminación e identificación auditiva

A partir de estas primeras adquisiciones se puede progresar hacia etapas más complejas: discriminación e identificación auditiva.

Repitiendo estos ejercicios, el niño aprende a diferenciar los sonidos y los ruidos que se producen corrientemente a su alrededor. Adquiere el habito de enseñar la campana o el juguete sonoro siguiendo el sonido emitido, y podrá recrearse con juegos de acertijos escogiendo, entre 2 o más fuentes sonoras, la que produce el sonido escuchado.




Diferenciar las cualidades de los sonidos

Los primeros ejercicios tiene por objeto entrenar al niño a asociar un objeto con los sonidos que emite; después, a diferenciar dos o más sonidos emitidos por los objetos familiares. Esto no es más que un comienzo. Es necesario ayudar al niño a reconocer y diferenciar las diferentes cualidades de los sonidos; esto requiere un plan metódico de progresión.

Este plan empieza cuando se le presentan al niño sonidos que difieren de forma sostenible; más tarde, las diferencias serán menos patentes:

  • Para las diferencias de intensidad se le presentara una intensidad fuerte y una débil, procedentes de un juguete sonoro. Se intenta de nuevo la experiencia con diferentes juguetes que el niño ya conozca y también con la voz.
  • Para la frecuencia se escogerán dos instrumentos de frecuencias muy dispares, una muy grave y otra muy aguda, limitándose, evidentemente, a las frecuencias que el niño pueda percibir.
  • Para la duración o tiempo se opondrán un sonido muy largo y uno muy breve, procedentes del mismo juguete, utilizando también toda la gama de juguetes o juegos auditivos que el niño ya conoce bien.

Estas actividades son presentadas al niño en el trascurso de las sesiones de educación precoz, si bien son relativamente excepcionales por el empleo del tiempo del niño. El papel de los padres no es el de realizar los mismos ejercicios y con los mismos juguetes en casa y al pie de la letra, sino que, una vez hayan comprendido el principio y sus aplicaciones, deben aprovechar todas las ocasiones de la vida cotidiana para potenciar estas nociones en virtud de que el niño las adquiera.

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