El Niño y su Prótesis Acústica



Prótesis Acústica | Blog Educación Especial y Sordera en los Niños

El Niño y su Prótesis Acústica

Ya hemos comentado que la prótesis representa para el niño sordo. Ciertamente, no convierte la audición deficitaria en una audición normal. La próstesis modifica y restablece lo que el niño puede recibir del mundo sonoro. Ninguna prótesis puede permitirle percibir el mundo sonoro de los oyentes. La prótesis le proporciona una serie de informaciones auditivas más o menos numerosas, más o menos perceptibles.

Nuestro propósito no finaliza con solo colocar la prótesis al niño sordo; al contrario, es a partir de entonces cuando su estructura de la educación auditiva, la prótesis la posibilita. Permite al niño percibir algunos elementos del mundo sonoro, más o menos fragmentados. Hace que el niño esté atento a los fenómenos sonoros que percibe; le ayuda a organizar estos elementos y forma parte de este plan personalizado, del que estamos hablando, para cada niño sordo.

Se comprende así uno de los intereses esenciales de una prótesis precoz. Si la prótesis se coloca tardíamente –a los cinco o seis años, por ejemplo– el niño ya ha organizado una forma de pensamiento, una forma de comprender el mundo circundante que se apoya en otras cosas que no son las percepciones auditivas (elementos táctiles, visuales); cuando este niño usa prótesis, las informaciones auditivas se integran al en un sistema ya organizado. A menudo es difícil y se requiere mucho tiempo para hacer sentir a este niño que los fenómenos sonoros le aportan otra cosa que lo que él había percibido hasta entonces. Por el contrario, la prótesis precoz permite integrar, desde un principio, las informaciones auditivas en la organización del sistema de percepción y del pensamiento que ya se elabora; el niño asocia rápidamente lo que toca, ve y oye para organizar un modo de acceso global y coherente con el mudo que le circunda.

Cuando la colocación protésica es precoz, supone algo más en la vida del niño y permite mayores ventajas, al mismo niño y a su entorno.

Son muchas las preguntas que se hacen los padres acerca de la prótesis; nosotros hemos agrupado los temas esenciales.




Existen dos tipos de aparatos de Prótesis Acústica

La prótesis convencional. Un solo aparato unido a los dos oídos por un cable en “Y”. Es el aparato que más frecuentemente se usa para el niño muy pequeño; escoger este tipo de aparato está en función de múltiples razones: es difícil, en un principio, obtener una curva audiométrica fiable para cada oído; este es un aparato sólido, lo que no se debe olvidar y tener en cuenta en niños de dos o tres años; es el menos costoso, aunque esto no es lo más importante a la hora de escoger, ya que este aparato es transitorio, reemplazándose más tarde por otro aparato más complejo.

El aparato retroauricular. Puede adaptarse a cada oído por separado cuando se tiene un conocimiento preciso de la curva audimétrica de cada oído. Es un audífono más frágil y sobre todo, más costoso. Se procede a colocar este tipo de aparato cuando el niño ya ha utilizado, con anterioridad, el model convencional o “de bolsillo”. La edad varía según los niños; en los más tranquilos y sosegados se procederá antes al cambio del primero por el segundo; estos niños ya han iniciado un arranque en la educación auditiva, lo cual sucede alrededor de los tres o cuatro años; algunas veces, un poco más tarde.

Las características electroacústicas de los dos tipos de aparatos son las mismas. Lo que difiere es la calidad de escucha: monaural en el primer caso y binaural en el segundo, que traduce el relieve sonoro y permite al niño localizar los sonidos.

La adaptación de la prótesis acústica

Cuando el niño lleva el aparato por primera vez se le consagran momentos tranquilos, se juega con él, se le habla, sin que otros ruidos enmascaren la voz; es la voz la que debe ser el centro de interés. El niño aprende así a llevarlo y presta atención.

Según los niños, los primeros intentos se harán durante ensayos de media hora más o menos, dos o tres veces al día. Más tarde, si él no lo rehúsa, se intentara hacer que lo lleve tres o cuatro horas consecutivas. Sucede con frecuencia que al cabo de diez o quince días ya acepta el aparto como un objeto familiar que el lleva desde buena mañana, al mismo tiempo que se le pone la ropa; se le habitúa a quitárselo cuando se le baña o cuando hace la siesta.

En el periodo de adaptación se deja que el niño se entretenga con sus actividades habituales, instándole al mismo tiempo a que note que este aparato le proporciona algo nuevo; hay que hablarle provocando su atención cuando nos parezca que percibe que le están hablando. Es necesario poner en práctica las indicaciones de la educación auditiva (suscitar su interés por los ruidos familiares asociando el objeto que el ve y que puede manipular, con lo que recibe a través del oído). La prótesis permite la educación auditiva en el marco de las actividades de todos los días.




Determinados comportamientos del niño nos informan acerca del papel positivo de la prótesis acústica

Los padres observan casi todos los días que el niño empieza a emitir sonidos a partir del momento en que lleva prótesis (el escucha; oye su propia voz de igual modo que lo hace él bebe oyente que lalea). Los padres de una niñita de quince meses, recientemente apareillada, nos comentaban que, de forma totalmente experimental, su niña comenzaba su parloteo desde que llevaba el aparato y que cuando se le quitaba el audífono ya no emitía sonidos.

Muy pronto también, es el mismo niño que reclama su prótesis. Esto se puede verificar haciendo ver que uno se olvida de colocárselo cuando se le viste; si el audífono está a la vista, el niño lo señala en seguida.

Cuando el niño ya está crecidito y tiene el habito de ver la TV, los padres pueden realizar un pequeño test. Se intenta colocar al niño delante de las mismas?, ¿reclama algo? Se aprovecha un momento en que el niño se distrae, ocupado por los juegos y esta vuelto de espaldas a la pantalla, para dar sonido a la TV. ¿reacciono el niño? ¿Se gira hacia la imagen? Se puede hacer variar la intensidad sonora para saber en qué momento el niño reacciona.

Sugerencias para los padres en el uso de la prótesis acústica

La colocación del audífono no implica atenciones ni vigilancia determinada; solo hay que cuidar una serie de detales: limpiar el molde, sacar el aparato a la hora del baño, cuando el niño juegue violentamente, para ir a la cama… Se evitara que el aparato sea maltratado si el niño es revoltoso.

El potenciómetro del aparato quedara regulado en casa del audioprotesista. Los padres, algunas veces, deben  intervenir al respecto para reglar la intensidad siguiendo sus observaciones personales. Deben estar muy atentos a los pequeños incidentes que puedan aparecer:

  • El niño, que parecía llevar a gusto el audífono, refunfuña: es preciso dar un vistazo al potenciómetrico.
  • Un niño que parecía bien habituado al audífono cambia de comportamiento. ¿Qué sucede? Se deben verificar las pilas, puede haberse estropeado un cable.
  • El aparato emite silbidos; hay que verificar el molde, que debe estar herméticamente adaptado al oído, ya que el oído crece y, con el tiempo, el molde tiene que cambiarse. Cuando aparezca un problema no evidente es mejor consultar con el audioprotesista.

No hay niños que no se habitúen a llevar audífono

En el niño muy pequeño, generalmente no existen problemas. Es necesario un tiempo prudente para que el niño se adapte verdaderamente a utilizar sus prótesis. Se comprende que las reacciones del niño puedan variar: el niño puede reaccionar muy bien cuando le llaman, si el lugar es tranquilo; no sucede lo mismo en un lugar ruidoso. Tardará algún tiempo en responder a su nombre si se encuentra entre un grupo de niños, ya que la voz queda enmascarada por los demás sonidos y ruidos y necesita de una particular atención para que pueda percibirse; hay que seleccionarla entre otros muchos fenómenos sonoros percibidos.

Si el niño se rehúsa a su prótesis, si no la reclama por la mañana, puede considerarse que sucede algo anormal. Una vez eliminadas las causas que pueden deberse a un mal funcionamiento del aparato (esencialmente, un mal reglaje, lo cual le hace percibir parásitos desagradables), y si no es por esto hay que pensar en otras razones que, tal vez, sean de orden psicológico y que muchas van relacionadas con la actitud de los mismos padres.

El niño vive con su audífono; del mismo modo que vive con su sordera. Cuando surgen dificultades hay que cerciorarse respecto a si estas son siempre de tipo técnico.

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